En mis lecturas de superación personal he entendido que lo que no sirve, lo que no utilizamos por más de seis meses es necesario desecharlo para dar cabida a cosas nuevas. Y no sólo los objetos, también aquellas personas que están en nuestra vida y no nos aportan nada bueno, hay que hacerlas a un lado para poder seguir nuestro camino.
Buscando a cerca de este tema, encontré un artículo donde se habla de vivir sólo con 100 cosas y realmente me pareció un experimento interesante, (ya estoy haciendo mi lista de las 100 cosas).
En dicha página dicen lo siguiente:
¡Es increíble cómo podemos creer que “no somos personas que acumulen cosas innecesarias” cuando en realidad tenemos un montón de ellas! Y casi sin darnos cuenta, esas cosas nos estancan, nos frenan, nos atan a algo.
Luego de experimentos de este tipo somos más grandes, más libres, más independientes de las circunstancias y los objetos. Cuando frenamos a analizar qué tenemos y nos obligamos a tomar la decisión de deshacernos de muchas cosas de forma extrema, descubrimos que lo más importante es poco.
Las cosas materiales que son esenciales son muy pocas: son las que nos permiten crear valor todos los días, crecer y construir algo que importe. Fuera de ese grupo de cosas esenciales, todo lo demás nos ocupa espacio mental y físico. Nos demanda energías y hasta dinero para poder mantenerlas. En algunas ocasiones llegamos a endeudarnos durante mucho tiempo para obtener algo que en realidad no es esencial y sólo nos estanca más.
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